Testimonios

Imelda, 23 años

“No puedo ubicar cuando empecé a sentirme desesperada, quería salir corriendo y todo el día sentía un miedo horrible, mi corazón latía rápidamente y yo creía que en esos momentos iba a morir, dejé de arreglarme, de salir, dejé la escuela y poco a poco me fui aislando. Mi familia me preguntaba qué me pasaba y ni yo misma sabía qué era lo que tenía, cuando llegué a Salud Mental Integral pude darme cuenta que lo que me pasaba le ocurre a mucha gente en el mundo, que la ansiedad y la depresión son enfermedades curables y que uno puede volver a vivir.”

Imelda acudió hace 2 años, entonces fue diagnosticada con un cuadro de ansiedad y depresión. Después de someterse a un adecuado tratamiento, hoy es una mujer exitosa, recientemente terminó su carrera y sabe que aunque tuvo un periodo muy crítico en su vida, eso es parte del pasado, hoy sabe que su salud mental es prioridad y aprendió que si bien puedes caerte también es importante aprender a levantarse.


Fabián, 35 años

“A veces uno no se da cuenta de lo mal que se puede estar… hasta que otros te lo digan te molesta… así me pasó a mí, peleaba constantemente con mi esposa, dejé de hacer cosas que me gustaban y lo peor fue cuando dejé de sentir aprecio por vivir, todo me daba lo mismo y hasta pensé en morir. Me refugiaba en el alcohol, era mi manera de desahogarme, jamás pensé que podía estar deprimido…”

Fabián fue llevado por su esposa a una valoración debido a su consumo de alcohol, sin embargo, su consumo de alcohol era solo uno de sus problemas. Cuando inició el tratamiento se dio cuenta de que tenía muchos años deprimido, hoy continúa en tratamiento, dejó de consumir alcohol y su estado de ánimo mejoró mucho, él y su esposa pronto se convertirán en padres.


Ana, 43 años

“ Toda mi vida experimenté ese sentimiento de ser diferente…de tener un vacío en mi vida, mis ataques de ira y llanto eran cada vez más intensos, llegué a lastimarme incluso. Nunca pude tener una relación de pareja estable, siempre terminaban huyendo, no toleraban mi carácter, mis celos y mis inseguridades. Desde pequeña nunca me gusté, hacía lo que fuera para mantenerme delgada, pero nunca era suficiente.”

Ana llegó a consulta por su dificultad para controlar su ira, después de ser evaluada fue diagnosticada con un trastorno de personalidad. Este diagnóstico es común hoy en día, no permite a quien lo padece tener relaciones estables y experimentan periodos de depresión intensos y repentinos.


Cristina

“Cuando mi hermano se volvió a endeudar con el banco nos empezamos a preocupar, gastó todo su dinero en una sola semana, estaba sumamente eufórico, tenía muchos planes y muchas ideas, parecía lleno de energía, hablaba de muchos temas a la vez, incluso no necesitaba dormir, decía que era pérdida de tiempo, poco después se volvió agresivo e imprudente, cuando empezó a hablar solo y alucinar pensamos que podía estar usando alguna droga.”

Cristina y sus padres acudieron debido al estado de su hermano, sus síntomas correspondían a un cuadro de manía del Trastorno Bipolar. La madre de Cristina recordó en ese momento que su padre y hermano padecían la misma enfermedad. El Trastorno Bipolar es una enfermedad psiquiátrica con influencias genéticas, el diagnóstico temprano le permite al paciente un adecuado tratamiento.